En la alegoría de la caverna platónica, quienes están acostumbrados a las tinieblas tienen dificultades para percibir los objetos mismos, y toman como más reales los reflejos, las copias e incluso las sombras de las copias que los originales. El oscurantismo de la política española produce un efecto similar al de los prisioneros de la caverna de Platón, lo que da lugar a que se ignoren o se desdibujen las propuestas de reforma originales y se conceda realidad a lo que no son sino sombras y sonidos distorsionados.
El caso del llamado “MIR educativo” es paradigmático. La propuesta original de UPyD fue ignorada por el resto de la clase política, que ni siquiera se molestó en criticarla. Para la opinión pública, fue como si no existiera. Hasta que en un determinado momento, un candidato a la presidencia del Gobierno decidió hacerla suya y, por una especie de acto reflejo pauloviano, portavoces del principal partido rival se atribuyeron su autoría. Esto, en sí mismo, no tendría por qué importar gran cosa a la ciudadanía, a la que lo que le preocupa es que se propongan soluciones a los problemas, y no quién las proponga o a quién se le hayan ocurrido primero. Lo que sí debe preocuparle es que le den gato por liebre, es decir, que la copia sea una versión deformada del original. Y eso es lo que sucede en este caso. La idea original ha sido tan distorsionada que solo guarda con ella un parecido tan superficial que casi se reduce al nombre con el que coloquialmente se la ha dado en llamar.
Leer más sobre El “MIR educativo” y la caverna de Platón


Últimos Comentarios