Uno de los tópicos más manidos para salvar la cara a los gobiernos es achacar las críticas o el desconcierto que provocan algunos de sus anuncios a errores de comunicación. Lo cual no deja de ser una manera fina de acusar a los ciudadanos descontentos de tener escasas entendederas y al Gobierno de no tener en cuenta esa escasez a la hora de anunciar sus iniciativas. Lo normal, sin embargo, no es que los ministros se expresen mal, sino que traten deliberadamente de ocultar sus verdaderas intenciones confundiendo a la opinión pública con declaraciones calculadamente ambiguas, cuando no claramente engañosas. Lo cual no impide que sectores de la ciudadanía, normalmente los mejor informados o más sensibilizados sobre el asunto (que suelen ser los mismos) capten las verdaderas intenciones y den la voz de alarma.
Un recurso muy socorrido es el de anunciar algo que ya existe presentándolo como la novedad del siglo. Con ello el ministro de turno consigue dos cosas. Una, aparecer ante los sectores menos informados o menos interesados en el tema como el descubridor del Mediterráneo. Otra, la más perversa, vender como una reforma sensata y necesaria una iniciativa que en realidad consiste en cargarse una legislación que ya es sensata. Algo así como si un mecánico te sustituye una pieza original por otra menos adecuada pero más barata alegando una avería inexistente.
Hemos tenido recientemente dos ejemplos de esto. Uno es la modificación del sistema de concesión de becas universitarias. El Ministro Wert ha declarado que el disfrute de una beca debe estar supeditado al rendimiento académico y no solo a la situación económica del becario. Algo más que razonable. Lo que omite el Sr. Ministro es que el disfrute de una beca ya está supeditado al rendimiento académico. Que es ya imposible que un estudiante que no se presenta a los exámenes o que no aprueba la mayoría de ellos renueve su beca. O sea, que ese problema que pretende resolver, el de la existencia de estudiantes que no estudian pero cobran una beca no necesita solución porque no existe. Lo que en realidad está proponiendo el Ministro no es que se exija a los becarios un mínimo rendimiento académico, puesto que esa exigencia ya existe, sino un endurecimiento de los requisitos académicos exigibles para obtener una beca por primera vez. Con ello lo que se consigue no es lo que se proclama, sino reducir el número de becas para cuadrar unos presupuestos en los que la partida correspondiente ya ha sido recortada. Consecuencia: más desigualdad de oportunidades, puesto que a los estudiantes con bajos ingresos se les exigirá para continuar sus estudios un rendimiento mucho mayor que a los de altos ingresos, como explica aquí el diputado Carlos Martínez Gorriarán.
Otro ejemplo es el plan integral para la reinserción de presos terroristas anunciado por el Ministro del Interior. El Sr. Fernández Díaz lo anuncia como si la legislación actual excluyera la reinserción. Y no es así. Las leyes vigentes ya prevén la reinserción individual de presos, incluidos los condenados por terrorismo. También prevén mecanismos para separar a los que estén dispuestos a ello de la presión de los gerifaltes de sus organizaciones. De modo que lo que se pretende es algo distinto de lo que se anuncia, dado que lo que se anuncia ya existe. Lo que realmente se está proponiendo es hacer una excepción con los presos terroristas (en particular con los de ETA) dándoles un trato de favor consistente en la exención de algunos de los requisitos exigidos hasta ahora a cualquier preso (por ejemplo, la colaboración con la justicia). Lo explica aquí la diputada Rosa Díez. Y lo resume muy bien en un tuit el ya citado Carlos Martínez Gorriarán:
Hace falta un plan reinserción de terroristas? No, la ley es muy clara: romper con banda, colaborar con justicia y pedir perdón. Trucos no.
— Carlos Mtz Gorriarán (@cmgorriaran) abril 26, 2012
O sea, dos medidas profundamente injustas, la una socialmente, la otra jurídicamente y ambas moralmente. Y las dos disfrazadas de implantación de algo supuestamente novedoso y necesario que en reealidad ni es nuevo ni es necesario por la sencilla razón de que ya está implantado. Y esto no son errores de comunicación. Es, simplemente, dar gato por liebre.


El plan en si mismo no es malo porque está orientada a los valores de la justicia restaurativa y esta forma de ver la justicia siempre es positiva para las victimas, se echa en falta mas información y colaboración de las victimas y más información a la sociedad para que sepan que es y no es la justicia restaurativa. Adjunto el link a mi columna en Criminologia y justicia donde hablo de este tema
http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/blogs/la-otra-justicia/item/2150-nuevo-plan-de-reinsercic3b3n-para-terroristas-c2bfpuede-ser-bueno-para-las-vc3adctimas3f
Virginia Domingo
Hola, hay que decir que normalmente visitaba
pocas veces tu blog, sin embargo de ahora en adelante puedo decirte
que lo visitaré más frecuentemente.
Saludos!