“Quienes recurren al chantaje para defender privilegios son los únicos culpables”. La frase no es de Hugo Chávez, ni de Raúl Castro. Está sacada del discurso del Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, con motivo del cumpleaños de la Constitución, el más inquietante de los 32 que nuestra Carta Magna ha celebrado.
Por supuesto que son culpables y deben ser castigados quienes, como los controladores aéreos que abandonaron sus puestos, recurren a formas ilegales de chantaje. Y por supuesto que el Gobierno debe adoptar todas las medidas legales necesarias para defender los derechos de los ciudadanos frente a los abusos de quienes se ponen la legalidad por montera y tratan de utilizarlos como rehenes.
Lo que no se sigue de lo anterior es que quienes recurran al chantaje ilegal, sea para defender privilegios o para defender la más noble de las causas, sean necesariamente los únicos culpables. Por el contrario, es de primer curso de constitucionalismo que el fin no justifica los medios y que, por ello, si un Gobierno viola la ley, es también culpable. Ni siquiera para plantar cara a chantajes intolerables vale todo. También son culpables los gobernantes que recurren a medidas ilegales, aunque sea para hacer frente a quienes chantajean al Estado, sean estos empleados públicos que abandonan sus puestos de trabajo, miembros de organizaciones terroristas o piratas.
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Bono ha rectificado, lo cual es de sabios. Pero una cámara ha filmado una conversación informal con diputados del PP en la que dice: “Hay mucha santa, algún malo… y los de los partidos propios son unos hijos de puta”. Protesto ante semejante sectarismo. ¿Por qué sólo los de los partidos propios? Si los partidarios de que en el Congreso se respete escrupulosamente la no confesionalidad del Estado son, según el Sr. Bono, “hijos de puta” exijo que se me incluya en la lista. No es aceptable que tan honroso título sea concedido sólo a los del PSOE y el PP. Exijo una rectificación: que Bono retire lo de “los partidos propios” y reconozca que lo que él llama “hijos de puta” los hay en todos los partidos. Y, añado yo, cuanto más democrático es un partido, más “hijos de puta” hay.
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En el Congreso de los Diputados hay sólo tres placas. Una de homenaje a los Reyes, que algo han tenido que ver con que el Congreso sea un parlamento democrático. Otra es en homenaje a los periodistas parlamentarios, o sea, a quienes la importantísima misión de informar a la ciudadanía de lo que hacen y dicen sus representantes. La tercera, más justificada si cabe que las anteriores, recuerda nada menos que a la primera diputada demócrata española, es decir, la que defendió y consiguió que en España se implantara el sufragio universal: Clara Campoamor.
Si no se rectifica una reciente decisión de la mesa del Congreso, a estas tres placas se le añadirá otra dedicada a una persona que, al parecer, nació en un edificio que ahora forma parte de las dependencias del Congreso de los Diputados. ¿Quién es esa persona para compartir ese honor hasta ahora reservado a los Reyes, los [...]

El Señor Erkoreka, diputado del PNV, ha dado una curiosa razón para apoyar la candidatura de José Bono a la Presidencia del Congreso. Ha dicho que a las ovejas (y en general los animales mansos) se les puede dejar pastar libremente, pero que a los cabestros hay que tenerlos “bien acotados” por la seguridad de todos, especialmente de sus dueños. Así que mejor tener al supuesto cabestro Bono a buen recaudo en la Presidencia del Congreso que suelto en el Gobierno. Sobre todo, claro, por la seguridad de Rodríguez Zapatero.
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