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De las explicaciones de nuestra crisis económica, la más clara y breve que encontrado es la que ofrece el dibujante Aleix Saló en estos vídeos, Españistán y Simiocracia. Me temo que, además, sea la más rigurosa. Al final del segundo dice lo siguiente:
Habrá quien crea que nos gobiernan astutos villanos que controlan eficientemente nuestro destino, pero yo soy más del principio de Hanlon (o sea: “Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”). Vamos, que estamos gobernados por ineptos.
Que disfruten de los vídeos.
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Gracias a un tuit del pediatra (en formación) y compañero del Consejo de Dirección de UPyD, David Andina, he releído el discurso del fotógrafo Gervasio Sánchez en la entrega de los premios Ortega y Gasset de periodismo del año 2008. Lo recibió por la foto de arriba, “Sofía y Alia”, de su libro Vidas Minadas. Y este es el discurso:
Discurso de Gervasio Sánchez en la entrega de los premios Ortega y Gasset
Estimados miembros del jurado, señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega [...]
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Lo del ultraderechismo es muy fácil. Regla número uno: nacionalismo por encima de todo. O sea, bandera nacional hasta en la ropa interior, himno nacional a voz en cuello a la menor oportunidad, imposición de la lengua nacional como la única políticamente respetable, repetición hasta la náusea de los mitos y leyendas inventados por los padres espirituales de la patria, etc. Regla número dos: xenofobia. Todos los problemas, desde el paro hasta la seguridad ciudadana, pasando por las listas de espera sanitarias o los malos resultados del sistema educativo, tienen un culpable: los extranjeros. Más concretamente, los que no “se integran”.
Las dos reglas mezclan muy bien. Tan bien que, sabiamente combinadas, vienen en realidad a ser la misma. Y esa es la gran contribución del ultraderechismo postmoderno, haber logrado una síntesis entre nacionalismo y xenofobia más lograda que las de sus predecesores. La ultraderecha postmoderna pasa mucho de cráneos, [...]
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Hagan un esfuerzo por vencer las náuseas y miren la ilustración de la izquierda. Imaginen ese mismo dibujo, pero con una bandera noruega en lugar de la senyera estelada y con una bandera con una media luna en lugar de la bandera española franquista. Nadie dudaría en tildar la imagen de ultraderechista o, directamente, de nazi. No sucede sin embargo lo mismo con la versión original, ni siquiera entre las personas a las que produce rechazo. Es más, quien manifieste ese rechazo corre más riesgo de ser tildado de fascista que el propio autor y quienes ríen la gracia.
Viene esto a cuento de la reacción en España a los crímenes de Oslo. Estos han causado una mezcla de espanto y estupor. Lo del espanto es natural. Lo del estupor solo a medias. Ciertamente resulta sorprendente que un individuo, con o sin ayuda, planifique y perpetre en un mismo día [...]
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El empeño de los grandes partidos en monopolizar la información y centrarla en los pleitos que los enfrentan hace que queden en segundo plano asuntos públicos de extrema gravedad pero que no encajan suficientemente bien en el guión de la polémica partidista. Esto sucede incluso con crímenes horrendos como los robos de niños recién nacidos.
Mientras avanzan, esperemos que con diligencia y eficacia, las investigaciones, hay algo que ya está suficientemente claro: eso sucedió. Hubo muchas mujeres que dieron a luz y fueron miserablemente engañadas. Se les dijo que el hijo que habían concebido, gestado y parido estaba muerto y el bebé fue entregado, con o sin intercambio de dinero, a otras personas. También está claro que las víctimas de esta inhumanidad no eran elegidas al azar. Eran en general mujeres humildes, con bajo nivel cultural y, en muchos casos, especialmente vulnerables debido al estigma social que rodeaba su embarazo. [...]
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En mi último artículo ¿Sabía Usted…, citaba los penosos indicadores de España en cuanto a la formación de los jóvenes y el abandono escolar temprano. No eran valoraciones subjetivas. Eran datos oficiales que han motivado un tirón de orejas de la Unión Europea. También dije que, lamentablemente, quienes llevamos tiempo denunciando esta situación e insistiendo en sus graves consecuencias económicas y sociales predicamos en el desierto. Valga como prueba de esto último el editorial de El País Merkel en Madrid, en el que puede leerse la siguiente perla:
La economía española necesita cambiar su patrón de crecimiento; ahorrar más y aumentar la productividad. Para ello se necesitan muchos cambios, y también discutir lo que Merkel propone. Pero al final, cada país debe elegir su propia fórmula para mejorar la productividad. España ha elegido subir la productividad mejorando la educación, aumentando el capital tecnológico y las infraestructuras (negritas mías).
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… que en España el porcentaje de jóvenes entre 18 y 24 años que solo han cursado la enseñanza obligatoria y no están formándose es del 31,2%?
… que la media de la Unión Europea es de 14,4%, o sea, menos de la mitad?
… que Turquía y Malta son los únicos países europeos con un porcentaje inferior al de España?
… que en los últimos diez años este porcentaje ha disminuido en la UE un 18,2%, en Turquía un 25,3% y en Malta un 32,2%, mientras que en España ha crecido un 7,2%?
… que un 30% de esos jóvenes españoles ni siquiera ha terminado la Educación Secundaria Obligatoria?
… que la mitad de ellos está en el paro?
… que los resultados en las evaluaciones internacionales homologadas (PISA) de los alumnos españoles [...]
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Hoy me publica el diario La Verdad un artículo titulado Defensa de la función pública. En él intento, como indica el título, reivindicar la importancia de una función pública profesional e independiente. También trato de desmentir con datos algunos tópicos que se usan para justificar políticas que pueden ser muy dañinas para la democracia y para los derechos fundamentales de los españoles. Por último, señalo el que considero el principal problema: el número creciente de personas que viven directa o indirectamente del contribuyente sin haber sido seleccionados ni estar sometidos al tipo de control de los funcionarios de carrera (que son los que establece la Constitución).
Por cierto, como digo en el artículo, soy funcionario de carrera, y a muchísima honra.
Hasta ahora, como dije recientemente (¡Viva el fútbol!), los rivales que cayeron en suerte a la selección española se dedicaron básicamente a intentar impedir, con éxito desigual, que España jugara como sabe y puede. Afortunadamente para España y para el fútbol (Menotti dixit), éste se impuso al antifútbol. Claro que hay dos tipos de antifútbol. Uno es el “antifútbol” que practicaron Suiza (que además nos ganó), Honduras, Chile, Paraguay, Portugal y la subcampeona moral de este campeonato, Alemania. Podrá gustar más o menos, pero es perfectamente lícito. Es antifúbol sólo metafóricamente. El antifútbol de verdad, el que lo es en sentido literal, es el que practicó en la final la selección holandesa, que, convencida por lo que se vio de que no iba a ser capaz de romper el juego de España, optó por intentar romper también a los jugadores. Dieron todo un recital de empujones, agarrones y, sobre todo, patadas alevosas. La cumbre fue un plantillazo a Alonso que parecía sacado de un Hong Kong movie. Como muy bien resumió Cándido Méndez, la Holanda de ayer no fue la naranja mecánica, sino la sierra mecánica. A lo que hay que añadir pérdidas de tiempo (¡hasta en las devoluciones de balón!) y continuas protestas al árbitro. La antítesis de la Alemania de la semifinal y, por supuesto, de las selecciones holandesas que jugaron las finales de los mundiales de Alemania y Argentina. Un día negro para el fútbol holandés, y no sólo por la derrota. Leer más sobre Ganaron los buenos
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Y esta tarde, a sufrir un poco (o un mucho) durante un rato y a cruzar los dedos para que haya un final feliz. Eso sí, acabe esto como acabe, que nos quiten lo bailao. Durante estos días el interés (y el orgullo) por la selección española ha contagiado hasta a los más inmunes al virus futbolístico. Sin ir más lejos, hasta Carlos Martínez Gorriarán me confesó hace unos días (claro que porque había testigos) que vio algo de uno de los partidos, y eso que estábamos todavía en la fase de grupos. Y si hasta un antifutbolero como él ha pecado es que la cosa está siendo tremenda. Y es que, contra lo que tantos se empeñan en decir, los que siguen con ilusión el mundial no somos descerebrados que, en nuestra alienación, nos dejamos anestesiar por el circo. No nos olvidamos de los graves problemas de nuestro país, ni de [...]
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