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Reproduzco aquí literalmente una carta enviada a (y no publicada por) el diario El País en respuesta al artículo ¿Combatir a los nacionalismos? de Albert Branchadell, que a su vez era una réplica al artículo de Mario Vargas Llosa Una rosa para Rosa, aparecido en el mismo diario: “El 9 de noviembre, el profesor de la Facultad de Traducción e Interpretación de la UAB Albert Branchadell publicó en este diario un artículo “¿Combatir a los nacionalismos?”. En él criticaba la afirmación de Vargas Llosa (en un artículo también publicado en este diario) de que UPyD “ha combatido al nacionalismo –a los nacionalismos- con resolución y sin complejos”. Branchadell replicaba con la socorrida afirmación de que UPyD combatía, sí, los nacionalismos catalán y vasco, pero desde una posición a su vez nacionalista. En apoyo de esta [...] Share Lo del ultraderechismo es muy fácil. Regla número uno: nacionalismo por encima de todo. O sea, bandera nacional hasta en la ropa interior, himno nacional a voz en cuello a la menor oportunidad, imposición de la lengua nacional como la única políticamente respetable, repetición hasta la náusea de los mitos y leyendas inventados por los padres espirituales de la patria, etc. Regla número dos: xenofobia. Todos los problemas, desde el paro hasta la seguridad ciudadana, pasando por las listas de espera sanitarias o los malos resultados del sistema educativo, tienen un culpable: los extranjeros. Más concretamente, los que no “se integran”. Las dos reglas mezclan muy bien. Tan bien que, sabiamente combinadas, vienen en realidad a ser la misma. Y esa es la gran contribución del ultraderechismo postmoderno, haber logrado una síntesis entre nacionalismo y xenofobia más lograda que las de sus predecesores. La ultraderecha postmoderna pasa mucho de cráneos, [...] Share Hagan un esfuerzo por vencer las náuseas y miren la ilustración de la izquierda. Imaginen ese mismo dibujo, pero con una bandera noruega en lugar de la senyera estelada y con una bandera con una media luna en lugar de la bandera española franquista. Nadie dudaría en tildar la imagen de ultraderechista o, directamente, de nazi. No sucede sin embargo lo mismo con la versión original, ni siquiera entre las personas a las que produce rechazo. Es más, quien manifieste ese rechazo corre más riesgo de ser tildado de fascista que el propio autor y quienes ríen la gracia. Viene esto a cuento de la reacción en España a los crímenes de Oslo. Estos han causado una mezcla de espanto y estupor. Lo del espanto es natural. Lo del estupor solo a medias. Ciertamente resulta sorprendente que un individuo, con o sin ayuda, planifique y perpetre en un mismo día [...] Share
En el capítulo Educación y ciudadanía de la Ponencia Política aprobada en el I Congreso de UPyD se dice lo siguiente: Lejos del objetivo de creación de una comunidad política democrática de ciudadanos libres e iguales, la educación está siendo utilizada para adoctrinamientos de diversa índole potencialmente disgregadores. Este uso espurio del sistema educativo que lo convierte en un instrumento al servicio de la fragmentación cultural y territorial está siendo favorecido de manera irresponsable por las administraciones educativas de diversas formas. Una de ellas es la introducción en los contenidos de diversas asignaturas de tópicos nacionalistas y localistas a menudo carentes de todo rigor científico. Creo que las imágenes de arriba demuestran que esa afirmación no es, como algunos intentan hacer creer, pura paranoia. Son trabajos para niños de cinco años de un colegio público de Alcoy (puede verse [...] Share Precioso e inteligente artículo de Maite Pagazaurtundúa sobre uno de los temas más maltratados en los debates públicos: la memoria. Se titula La memoria difícil y recomiendo encarecidamente su lectura, aunque sólo sea como ejercicio de higiene moral frente a la frivolidad y el cinismo imperantes. (Aviso para despistados: tiene tres páginas, así que lo que aparece al pulsar el enlace es sólo la primera; por si las moscas, aviso para perezosos: es breve, aunque sustancioso.)
¿Significa esto que, pase lo que pase, los nacionalistas siempre salen ganando? Por supuesto que no. Que salgan o no ganando depende de la actitud de los no nacionalistas, especialmente de los que tienen la responsabilidad de gobernar en el conjunto de España. Caben dos actitudes básicas, la de “vamos a hacer todas las concesiones posibles e incluso alguna más para ver si se dan por satisfechos” y la del “se siente, pero hay unos límites y son estos”. La experiencia ha demostrado que la primera está condenada al fracaso, por lo anteriormente dicho. Lo cual no obsta para que de vez en cuando aparezca un aprendiz de brujo dispuesto a ensayarla, convencido de que, si ha fracasado hasta ahora, ha sido porque quienes la pusieron en práctica carecían del talento o del talante necesarios. El aprendiz de brujo se caracteriza por desoir sistemáticamente los sabios consejos de quienes por su formación y experiencia tienen mucho que enseñarle y por dejarse seducir por los cantos de sirena de los aduladores. Reforzado por el espejismo de réditos electorales coyunturales, se empeña en una huida hacia adelante irresponsable en la que él mismo va tapándose las salidas.
Da igual. Es el único país de la Unión Europea de cuya desaparición se habla seriamente. Y no sólo seriamente, sino como de algo que, más tarde o más temprano, se va a producir. La duda es cuándo (si pronto o muy pronto) y cómo (si por las buenas o por las regulares). Y, claro, en cuántos pedazos (uno, dos o tres, éste último, Bruselas, condenado a reproducir en su seno los mismos problemas o pseudoproblemas que Bélgica en su conjunto). Otra de las lacras de la legislatura anterior que desde UPyD hemos denunciado con insistencia ha sido la ausencia de una política territorial consensuada entre los grandes partidos nacionales y el peso excesivo que han tenido los partidos nacionalistas. Este peso no guarda proporción con su peso electoral y se ha visto favorecido por el giro filonacionalista del Partido Socialista, por no hablar de la abducción a la que los nacionalismos han sometido hace ya tiempo a Izquierda Unida. Este seguidismo de los nacionalismos periféricos por parte de la izquierda española tiene diversas causas, de las cuales las más importantes son dos: el oportunismo puro y duro y lo que Vargas Llosa describió, en su memorable intervención del acto de presentación de UPyD del 29 de septiembre “la ilusión mentirosa de que puede haber nacionalismos progresistas”. Una ilusión, añado yo, derivada del prejuicio de todo aquello que fuera en su momento perseguido por el franquismo es progresista poco menos que por definición. |
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