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En la película El Sirviente, de Joseph Losey (1963), un criado, junto con su amante, va poco a poco ejerciendo de dueño y señor de la casa. Paralelamente, el propietario y su novia son víctimas de un proceso de alienación que desemboca en su aceptación de una situación que supone de hecho una inversión total de los roles.
La ciudadanía española ha padecido durante las últimas décadas un proceso de enajenación similar la del protagonista de El Sirviente. Los intermediarios entre la ciudadanía y las instituciones, es decir, los partidos políticos, se han ido apropiando de las instituciones de todos y tejiendo densas redes clientelares con las que “pastorean” (la expresión la tomo de una entrevista al antiguo presidente de la Federación de Municipios y Provincias) a la sociedad civil. Los servidores han ido pasando a convertirse en los amos, mientras los legítimos dueños parecían aceptar resignadamente su condición de [...]
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Con un poco más de retraso del habitual, pongo aquí el enlace al artículo que publiqué en el diario La Verdad el pasado día 10, titulado Dese un gusto: vote a favor. Me refiero al gusto de votar en positivo, de votar un programa que uno comparte en lo esencial, y que defienden candidatos de un partido que tienen autoridad moral para defenderlo porque se han pronunciado a favor de las medidas que contienen desde su fundación y han actuado en consecuencia en las instituciones en las que participan. ¿O es que no está Ud aburrido mortalmente de votar a unos solo para que se vayan los otros, o a los otros para que no lleguen los unos? Tómese un tiempo, compare programas y trayectorias y vote aquello con lo que está de acuerdo. No se sienta obligado a votar a quienes ya le han dado pruebas suficientes de no merecer su [...]
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Germán Teruel, un joven doctorando murciano de Derecho Constitucional, ha publicado en el blog In puris naturabilus (Foro de reflexión sobre la Res Publica) unas reflexiones tituladas UPyD y la segunda transición española que me ha parecido interesante compartir con los lectores de este blog.
Este artículo demuestra que, a pesar de los intentos de invisibilizar a UPyD (por ejemplo de los debates televisivos), sus propuestas se van abriendo camino y ocupando el lugar que merecen en la plaza pública, mal que le pese al stablishment político-mediático del PPSOE
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La cosa funciona así:
Paso 1: Los presidentes alemán y francés hablan con el español (sí, parece el comienzo de un chiste, y en realidad lo es).
Paso 2: El presidente español telefonea al jefe del principal partido de la oposición.
Paso 3: El presidente español tiene una conversación con el candidato de su partido a la presidencia del Gobierno. El candidato en cuestión está en contra de esa reforma y se cachondeó del jefe del principal partido de la oposición cuando la propuso en el Parlamento. No obstante lo cual, el presidente lo convence con el argumento de que el jefe del principal partido de la oposición está de acuerdo. (¿Parece contradictorio, verdad? Creo que lo parece porque lo es)
Paso 4: Los diputados de los dos partidos grandes votan lo que les mandan. (Y, con esto y un bizcocho, hasta mañana a [...]
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Como dicen que lo mejor de la tentación es caer en ella, voy a permitirme un momento malafollá. Ahí abajo cuelgo un vídeo de Bob Dylan cantando “Like a rolling stone”, que dedico:
A los que nos ignoraron, luego nos despreciaron, luego nos tildaron de ultraderechistas y neofranquistas y, de repente, descubrieron que somos la mar de progresistas y, como coincidimos con ellos en casi todo, tenemos que salvar el sillón de D. Pedro Castro, eterno alcalde de Getafe (sí, el mismo que mandaba a la policía municipal a retirarnos una mesa de propaganda política, lo que acarreó al ayuntamiento una condena judicial y a sus contribuyentes el pago de las costas; eso entre otras hazañas). A los que nos ignoraron, luego nos despreciaron, luego nos tildaron de ultraizquierdistas (“más a la izquierda que la izquierda” dijeron que estaban nuestras propuestas) y, de repente, descubrieron que coincidimos con ellos en lo esencial [...]
Una democracia sólida y participativa necesita una sociedad civil vertebrada. Algo difícil cuando, como sucede en España, los partidos políticos hegemónicos, sea a nivel nacional o autonómico, colonizan todo cuanto pueda limitar su poder: el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Consitucional, las administraciones públicas, los órganos reguladores, las empresas, fundaciones y demás entes públicos o semipúblicos, las cajas de ahorros, los medios de comunicación, etc. Dos piezas clave de esta partitocracia son unos sistemas de elección de órganos que deberían ser independientes basados en cuotas partidarias y unas leyes electorales trucadas con listas cerradas y bloqueadas. El resultado es un oligopolio político en el que la ciudadanía no tiene más opción que decidir el porcentaje de la tarta del poder que corresponde a cada uno de los jugadores de ventaja.
Cualquier partido político o iniciativa ciudadana que aspire a cambiar estas dos piezas está condenado al ninguneo más absoluto. No obstante lo cual, de vez en cuando algunos consiguen hacer el suficiente ruido como para hacerse oir. En esos casos, a los partidos hegemónicos les entra el histérico y se aprestan a neutralizar el movimiento. Para ello se reparten los papeles. A uno le toca la descalificación, al otro la fagocitación. El descalificador se emplea a fondo asignando todo tipo de anatemas. El fagocitador ensaya todo tipo de piruetas oportunistas para colocarse a la cabeza del movimiento. Leer más sobre Frente a la histeria del PPSOE, #votoutil
Mientras escribo esto la policía está desalojando las calles del centro de Madrid de manifestantes que habían hecho una sentada después de que fuera desalojado su campamento en la Puerta del Sol. Y las redes sociales echan chispas.
No seré yo quien defienda la acampada libre en las ciudades. Otra cosa es una sentada de protesta, por lo que yo sé, pacífica. Me gustaría la misma contundencia para los proetarras que, esos sí, atacan violentamente a candidatas de partidos democráticos, como sucedió recientemente en el País Vasco. Pero, claro, son candidatas de partidos minoritarios, así que la cosa tiene poca importancia. Una de las atacadas es además víctima del terrorismo, puesto que es Estíbaliz Garmendia, viuda de Joseba Pagaza, lo que la convierte sospechosa de fascismo. (Sobre este suceso recomiendo encarecidamente la lectura de la entrada Rincón de los distraídos del Blog de Santiago González.)
Hay quien se ha apresurado a descalificar los que protestaron el 15 de mayo como “antisistema”. Desde algunos foros izquierdistas se ha dicho que es un movimiento promovido por la ultraderecha. Leo las reivindicaciones y, la verdad, me parecen totalmente pro-sistema: ley electoral más proporcional, listas abiertas, limitación de mandatos, congelación de las tasas universitarias, impuestos a grandes fortunas y transacciones financieras internacionales, compromiso de devolución por los bancos del dinero público que se les ha inyectado, medidas contra la corrupción y otras cosas por el estilo. Se podrá estar más o menos de acuerdo con cada una de ellas, pero la verdad es que parecen reivindicaciones propias de gente “de orden”. Sin ir más lejos la mayoría de ellas están en el manifiesto fundacional, la ponencia política y los programas electorales de mi partido, UPyD. A ver si resulta que a mis casi cincuenta años me he convertido en un antisistema sin saberlo. Ya decía mi abuela que el que no hace el tonto de joven lo hace de viejo. Leer más sobre Estado de malestar
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Después de escuchar la rueda de prensa de Mourinho tras el partido de ida de la Champions entre el Madrid y el Barcelona, un madridista comentó: “Este es como Zapatero; todo el mundo tiene la culpa menos él”. Que fracasa el mal llamado proceso de paz; pues la culpa la tienen los que no lo apoyaron. Que hay una crisis económica terrible y el paro se dispara; es por los especuladores y los que critican la política económica del Gobierno. Pero hay otros parecidos tan importantes o más. Una estrategia consistente en ni proponer juego ni dejar jugar a los demás. A falta de ideas solventes, la apuesta por la bronca permanente (”nos interesa que haya tensión”, ¿recuerdan?). El victimismo en su versión más cínica, o sea, la ejercida por quien tiene el poder. La obsesión narcisista por hablar de uno mismo y del adversario en lugar de hablar de los problemas [...]
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Parte esencial de la democracia es la existencia de líneas rojas que el Estado no puede traspasar, que pertenecen a la esfera de la libre decisión de los individuos, las organizaciones o las empresas. Una de esas líneas rojas es la libre expresión e información. Si hay algo que los inventores de la democracia percibieron con meridiana claridad es que el control por parte del Estado de la información era incompatible con una sociedad libre.
Pero eso no va con los partidos que conforman el duopolio político que padecemos en España. PP y PSOE tiraron al cesto de los papeles el dictamen del Consejo de Estado sobre la reforma de la Ley Electoral y optaron por mantener un sistema cuya única virtud es convertirlos en los beneficiarios de la injusta discriminación que padecen los votantes de los demás partidos nacionales (no así los de los partidos nacionalistas). No contentos con [...]
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Uno de los rasgos típicos de los regímenes totalitarios es que la distinción entre el Estado y el partido se difumina hasta hacerse imperceptible. No sucede lo mismo en los países democráticos, en los que hay una pluralidad de partidos. Sin embargo, a menudo la diferencia entre lo institucional y lo partidista se difumina más de lo tolerable en un Estado democrático. Es lo que sucede en España, cuando los dos grandes partidos optan por asaltar las instituciones por medio de lo que hipócritamente llaman pactos de Estado cuando en realidad son pactos entre partidos para repartirse los puestos en instituciones que deberían ser independientes y neutrales. Ahí están las cuotas para el nombramiento de los miembros del Tribunal Constitucional o del Consejo General del Poder Judicial. Pero este peligroso fenómeno de confusión de lo institucional y lo partidario se manifiesta también en cuestiones de menor transcendencia pero muy reveladoras de la tendencia [...]
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